De Unity a Gnome

Con la llegada de Ubuntu 18.04 me ha tocado actualizar mis equipos y enfrentarme a algo que me he estado pensando por bastante tiempo: La muerte de Unity. Es que, el que fue el entorno de escritorio por defecto de Ubuntu desde la versión 11.04 me gustó desde el principio no obstante las críticas de muchos usuarios. En mi opinión, era el entorno de escritorio que mejor aprovechaba el espacio en pantalla y me encantaba su filosofía. Pero bueno, al final la combinación de las criticas de la comunidad (mas de usuarios de otras distribuciones que del propio Ubuntu y Unity) y una serie de errores forzados en el desarrollo del mismo, como los parches aplicados que luego los desarrolladores de GNOME se negaron a aceptar por cuestiones mas políticas que técnicas, lo que provocó que canonical tuviera que mantener su propia versión de GNOME con los consiguientes costos, demoras, y uso de versiones atrasadas que ello conlleva, cosa que provocó la muerte de, en mi opinión, uno de los proyectos que mas innovación ha traído en los últimos años al escritorio de Linux.

La cosa esta en que, con la actualización, he tenido que decidir que entorno de escritorio seguir utilizando y la respuesta obvia ha sido GNOME, simple y llanamente porque es el  nuevo escritorio por defecto y como tiene soporte oficial será el mas trabajado y al que mas rápido se le solucionarán los problemas en la distribución.

Pues bien, al GNOME de Ubuntu le han agregado algunas extensiones para hacer la transición menos dolorosa  y esto hace que a primera vista el cambio no sea tan grande, pero solo a primera vista. Si bien nos liberamos de algunos errores que Unity venia arrastrando desde hace bastante tiempo debido a los atrasos en las versiones de GNOME en las que se basaba y tenemos varias funcionalidades nuevas, se pierde mucho en cuanto al ahorro de espacio en pantalla, ya que en mi opinión uno de los mayores logros de Unity fue el de unir las barras de título y menú en un mismo lugar, ahorrando bastante espacio horizontal. Otra de as cosas que me golpeó es la limitada funcionalidad del dock, mientras que en Unity podíamos poner en él casi cualquier cosa, y tenía funciones como la me mostrar los dispositivos USB conectados, el nuevo solo nos sirve para acceder a las aplicaciones. Otro de los cambios incómodos es la perdida de homogeneidad en el escritorio, GNOME ha comenzado a eliminar la barra de menú de sus aplicaciones y los ha colocado en dos menús desplegables, así que, ahora, tenemos aplicaciones que tienen barra de menú, y otras que en cambio, cuentan con dos menús desplegables con algunas opciones un un lugar y otras en otro, cosa que puede llegar a ser desesperante.

Como nota extra les comento que he encontrado una exención para GNOME llamada Unite, la cual hace la transición aún mas fluida, ya que aplica varios cambios para que éste se vea aún mas mas parecido a Unity y nos brinda algunas de sus funcionalidades que nos permiten ahorrar espacio vertical, como la fusión de la barra de título con el panel superior en las ventanas maximizadas. Sin dudas, se ha convertido en una de las exenciones imprescindibles para mi. No se como no se habla mas de ella, porque funciona realmente bien.

Bueno, concluyendo, el cambio de Unity a GNOME es mas complicado de lo que nos han echo pensar, y aunque tienen muchas cosas similares, puede ser un poco complicado al inicio, sobre todo para los usuarios que están acostumbrados a hacer la cosas al estilo de Unity. Pero como nota positiva, tenemos funcionalidades nuevas y un montón de errores corregidos, ademas de la posibilidad de agregar extensiones que pueden cambiar el comportamiento del escritorio.

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